Llegó el verano

Tony disfrutando del verano en el bosque.

Tony disfrutando del verano en el bosque.

Aunque no las vacaciones… Echaba mucho de menos escribir, pero el fin de semestre ha sido una locura. Entre las actividades de fin de año de Tony en el jardín infantil hasta las correcciones de último minuto de trabajos de clases, el tiempo se escapa de las manos. Hace un par de meses podía quedarme hasta muy tarde escribiendo, pero ahora mi mente se pierde pensando en galletas de Navidad y la verdad es que me cuesta mantenerme despierta. Al menos ya no es necesario despertarse a las 6.30 de la mañana porque Tony salió de vacaciones.

Pero ya que hoy es el solsticio de verano, me vino a la mente Dylan Thomas. El poeta galés es un favorito de mi papá, así que desde muy niña lo vi en la biblioteca hogareña. Adoraba –todavía lo hago- Retrato de un artista cachorro, poético, fresco, hermoso. El nombre les recordará El retrato del artista adolescente de Joyce, que, aunque también me gusta, también es un poco deprimente, o al menos su lectura me producía una gran tristeza.

Entrando al bosque.

Entrando al bosque.

Como decía, pienso en Thomas y me imagino Gales verde, con calor y una brisa fresca. Todo lo contrario a lo que yo conocí. Ya que viajé a Gales en pleno invierno –hace ya muchos años-. Era verde, claro, pero muy helada y casi no paró de llover. Thomas tiene un poema que se llama “I see the boys of summer”. El título llama imágenes que el primer verso deshace; a los niños animados, alegres corriendo por la playa, opone un “I see the boys of summer in their ruin”. ¿Está hablando entonces de niños del pasado? ¿Qué es lo que está en la ruina? ¿Siguen siendo niños, aunque estén prontos a morir? Ante esas preguntas es difícil saber si está siendo negativo, tal vez solo está viendo que todo lo que nace nos abandona también; así como después del día y del sol brillante, vendrá la noche y la oscuridad.

El poema está compuesto de tres partes y nueve estrofas. La tercera me gusta mucho:

I see the summer children in their mothers

Split up the brawned womb’s weathers,

Divide the night and day with fairy thumbs;

There in the deep with quartered shades

Of sun and moon they paint their dams

As sunlight paints the shelling of their heads

Mi pequeño libro de Dylan Thoman, en el que leí “I see the boys of summer”.

Mi pequeño libro de Dylan Thomas, en el que leí “I see the boys of summer”.

Los niños del verano dentro de sus madres. Me hace pensar en mi hijo, quien nació a principios de diciembre, casi en el verano. Pero ese año hacía muchísimo calor. Recuerdo que ya no soportaba el calor, mi vientre gigante y mis pies hinchados. Y cuando nació, se llenó de un sarpullido por el calor que hacía en la clínica. Se lo quité lavándolo con leche de avena que yo misma preparaba. Dándole vueltas a Thomas, no resulta tan extraño esa idea de los niños entre el sol y la luna, entre el día y la noche. Por supuesto, eso se puede interpretar de distintas maneras; pero me gusta pensar que mi hijo tiene tanto del sol como de luna.

Entonces, ¿ve en los niños ya lo que acabarán siendo? ¿Y qué clase de ruina será esa? Porque habla de exorcizar la muerte, de desafiar incluso las estaciones, aquello que se supone predeterminado. Me recuerda el título de otro de sus poemas: “And death shall have no dominion”. Me hace pensar también en el verano: luz, vida, estar al aire libre. La muerte da paso a la vida, como el invierno dio paso al verano. Ahora, ¡a disfrutarlo!

 

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Cansancio

Cansada de estar cansada.

Cansada de estar cansada.

Otra semana llena de actividades que hace que decaiga mi tiempo para escribir en el blog. Esta semana es el cumpleaños de mi hijo Tony, pero también ha coincidido con correcciones de trabajos y otras pegas eventuales que van a apareciendo. Pero es principalmente el trasnochar lo que me cansa; por mí estaría durmiendo a las diez de la noche.

Cuando estoy cansada, siempre –realmente siempre- pienso en la canción de los Beatles I’m so Tired. Crecí escuchándolos, tanto así, que me sé de memoria el orden de las canciones en los discos y me sé la letra de casi todas las canciones, a veces no enteras, pero la mayor parte. Así que sin esfuerzo, comienzan a aparecer las estrofas que me recuerdan que estoy tan cansada, que apenas he dormido un pestañazo. Y qué cierta es la parte de que, a pesar del cansancio, la cabeza no deja de pensar: se llena de ideas, de cosas que quiero hacer y de cosas que tengo que hacer; de tareas inconclusas, de cuentas por pagar, de recuerdos divertidos, de momentos tristes. Qué activa puede ser nuestra mente justo cuando queremos desconectarnos.

Escribir sobre I’m so Tired, me hizo pensar en otra canción de los Beatles, I’m only sleeping, que, de hecho, viene en mi disco favorito. “Please, don’t wake me, no, don’t shake me, leave me where I am, I’m only sleeping”, canta Lennon. ¿No es extraño conformarse con pensar en descansar? ¿O tal vez basta pensarlo?

Pensar en canciones que me han alegrado desde la infancia o tal vez antes –debo haber nacido escuchando a los Beatles-, opera de la manera correcta, dejando el cansancio atrás o poniéndolo en perspectiva. Pienso, por ejemplo, en la primera canción, y cómo va volviéndose más intensa, como sacando fuerzas incluso del agotamiento. Y la segunda, es un placer, me hace sonreír.

Por eso, no está de más recordar “Estoy cansado” de Luis Cernuda. El hablante llega a decir en un momento “Estoy cansado de estar vivo”, pero recapacita al verso siguiente: “aunque más cansado sería el estar muerto”, para concluir que “estoy cansado del estar cansado”. El poema apareció en el libro Un río, un amor de 1929 y si lo leen completo, llama la atención cómo se va llenando de la idea de estar cansado hasta el extremo de generar una sensación de cansancio. Cuando dice que el cansancio tiene plumas que nunca vuelan, en un plano literal ya habla de que el estar cansado no lleva a nada, nada se saca con andar quejándose.

Yo con las plumas, pienso en la escritura; el poema es de la década de 1920, por lo cual lo imagino escrito con pluma: ¿se cansa uno de escribir?, ¿se cansa uno de hacer aquello que siempre quiso hacer, sea lo que sea? Poetas que se preguntan por su voz y su labor, por su ars poetica. Escritores –de poemas, de críticas, de novelas, de entradas de blogs- que se preguntan (nos preguntamos) por la naturaleza de lo que hacen: escribir. Y la respuesta ante la duda y el cansancio es, ¿paradójicamente u obviamente?, seguir escribiendo.

Los sentidos de Noticias sobre ti misma, de Fátima Sime

Noticias sobre ti misma, de Fátima Sime.

Noticias sobre ti misma, de Fátima Sime.

Noticias sobre ti misma es un libro de cuentos de corte erótico. ¿No pareciera que este año la escritura erótica ha estado presente, muy presente? Personalmente, no he leído los libros más mencionados durante el año, así que difícilmente vincularé mi lectura de Noticias con esos aciertos de ventas. Pero de todas maneras la idea de lo erótico en la literatura me da ciertas vueltas en la cabeza. En particular, porque este libro de Fátima Sime no siempre me pareció erótico y, de hecho, el cuento más derechamente sexual, fue el más desilusionante, tanto en técnica como en cuanto a su historia.

Afortunadamente el relato en cuestión, “La carne es débil”, se encontraba bien avanzado el libro. En general, los cuentos de Noticias son atractivos, entretenidos, algunos con un buen uso del suspenso y también del humor. En pocas páginas, la autora no pareciera buscar soluciones rápidas ni dar finales concretos y cerrados, sino más bien exponer sensibilidades, no situaciones, sino sensaciones de personajes que se encuentran de alguna manera atrapados, asustados, insatisfechos. Más que textos eróticos, me parecen textos sobre lo sensorial, a veces transformado en sensualidad y otras en odio, rechazo, lástima, culpa.

Los cuentos están casi en su totalidad protagonizados por mujeres, pero ninguna de ellas está plena, todas revelan algún tipo de carencia que suplen a través de la piel, ya sea vistiendo un vestido de seda para hacer el aseo de una casa, o disfrutando del aliento de un hombre en las piernas. Desde el punto de vista mujeril, me hubiera gustado ver por lo menos alguna mujer más independiente, más fuerte, y no castigada siempre castigada por el abandono, por cuanto hace invalidante la figura de la mujer. Especialmente cuando pienso en el último cuento del volumen, “Nadie sabe cómo sueñan los perros”, que es sin duda el mejor del libro y en el que la única mujer es un recuerdo, porque ella ha sido la que ha abandonado. El relato narra una tarde de caza de un padre, su hijo y el perro enfermo, teniendo en cuenta esas características que antes mencionaba: la sensibilidad, la sensación del contacto de la piel, sin ninguna incidencia de lo erótico.

Sé que partí hablando del cuento que yo hubiera dejado fuera del libro, pero me parece que esto no invalida unos textos interesantes y atractivos de leer. Qué difícil escribir un cuento, una idea completa en pocas páginas. Los cuentos de Fátima Sime no solo están bien logrados, además se distinguen uno del otro, los protagonistas, las historias, los ambientes son variados, y en eso muestran originalidad y habilidad en la narración.

Sime, Fátima. Noticias sobre ti misma. Santiago: Editorial Cuarto Propio, 2013.

Esta reseña apareció originalmente en el sitio web del Diario Publimetro, donde tengo una columna de libros semanal.