Conejos de Pascua, conejos de cuentos

La portada de Pedro el conejo en inglés.

La portada de Pedro el conejo en inglés.

Ayer fue la primera Pascua de mi hijo Tony con conciencia. Por supuesto que cada visita al supermercado lo había alertado, ya que llenan de dulces especiales el pasillo de entrada, una tentación gigantesca para un niño que ama los chocolates. El sábado dejamos un plato con zanahorias para el conejito, y el domingo le contó muy satisfecho a todo quien quiso escucharlo que el conejo se había comido TODAS las zanahorias. La búsqueda en casa fue divertida, con Tony corriendo en pijamas y con unas orejas de conejo en la cabeza. Mi marido y yo habíamos decorado huevos la noche anterior para esconder dentro sus tesoros de chocolate. Cuando era niña, en Iquique, mi madre decoraba los más hermosos huevos con rostros humanos y cabello de algodón. Cuando cierro los ojos los veo nítidamente, me encantaban. Yo hice una carita, pero creo que no es mi fuerte, así que el resto de los huevos fue más bien diseño gráfico.

Después de almuerzo tuvimos una nueva búsqueda en la casa de mi mamá, y Tony estaba exultante y emocionado con la búsqueda, con encontrar los huevos y ayudar a todos los miembros de la casa en sus propias búsquedas. Fue genial.

Pensando en el conejo, fue inevitable derivar a uno de mis cuentos favoritos de cuando era niña: Pedro, el conejo. Tenía una edición de páginas duras con fotos de muñecos, hermosa, en que mostraba las aventuras de Pedro, aunque, sin las palabras de Beatrix Potter. A ella, la autora, en realidad la conocí más tarde, cuando se es niña eso del escritor o escritora detrás de los libros es una idea demasiado etérea. La primera vez que estuve en Inglaterra, recién salida de la universidad, encontré un libro enorme con las obras completas de Potter, pero tuve que abstenerme, ya que costaba ¡40 libras! Pero siempre extraño no tener ese libro. Beatrix Potter es increíble, con sus historias de animales de campo personificados, sus tiernas aventuras en huertos, y unas ilustraciones delicadas. Yo no puedo olvidar el pasaje en que Pedro, con frío y perdido, trata de pedirle ayuda a una ratona, que no logra indicarle dónde está la salida, porque tiene una arveja en la boca que le impide hablar. Y el pobre y travieso Pedro solo quiere volver a casa con mamá. Siempre me preguntaba por qué la ratona no se sacaba simplemente la arveja de la boca. Son cuentos hermosos y divertidos, y nada como recordar unos conejitos picarones en días de Pascua.

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Cenizas

A propósito del Pancake Day, panqueques hechos en casa.

A propósito del Pancake Day, panqueques hechos en casa.

Hoy es Miércoles de Cenizas, el día con que se inicia el período de Cuaresma para los católicos. Es una etapa a la que se pondrá fin con la Semana Santa y el Domingo de Resurrección.

Tengo varios recuerdos de pasados Miércoles de Cenizas. En uno de ellos, estaba con mis padres y hermanos en un hotel de Miami, pasando unas de las mejores vacaciones que tuvimos como familia. Claro, habíamos conocido a Mickey Mouse, pero además esas hermosas y tranquilas playas en que nadábamos… fue inolvidable. A pesar de que la iglesia pide que sea día de abstinencia, comimos unos mini hot dogs. De hecho, estábamos comiéndolos cuando me di cuenta el día que era, ups.

Tengo un segundo recuerdo, también internacional. Estaba en Bournemouth, Inglaterra, estudiando inglés. Allá al día anterior al Miércoles de Cenizas se le llama Pancake Day, lo que quiere decir es que se comen panqueques. Por supuesto, tiene que ver con comer lo que durante la Cuaresma estaría prohibido, los panqueques serían entonces una última indulgencia antes de comenzar un período de privaciones. Yo me alojaba con un matrimonio muy agradable, los señores Dean, y ese día, la señora Dean hizo varios panqueques que comimos a la inglesa, es decir, con azúcar y limón. Estaban exquisitos, aunque debo admitir que los prefiero con una rica mermelada o con miel, no soy fanática de los rellenos con manjar.

Es extraño tener estos recuerdos que no hacen referencia a la cruz que marcan con cenizas en la frente de una durante la ceremonia religiosa, aunque también me vienen a la mente muchos momentos así, aunque más bien similares, hermosos, pero me cuesta identificar de cuándo son o qué circunstancias los rodearon. Supongo que los recuerdos tienen mucho de cenizas también, se los lleva el viento.

No había pensado en escribir sobre el Miércoles de Cenizas hasta que vi en Facebook que Tercera Cultura había publicado la quinta parte del poema “Ash Wednesday” de T. S. Eliot, que comienza “Si se perdiera acaso la palabra perdida…” o en inglés “If the lost word is lost…” Hermoso poema, me gusta especialmente cuando ya casi al final dice: “Teach us to sit still / Even among these rocks”. (Pueden leer el poema completo, en inglés, aquí).