Fiebre de submarinos

Tony jugando, el cosy y el submarino de trapo.

Tony jugando, el cosy y el submarino de trapo.

Originalmente tenía preparado subir este post el viernes en la tarde. Había optado por una nota cotidiana para cerrar la semana y saludar el fin de semana. Sin embargo, mi esposo cayó repentinamente enfermo y preparar el collage de esta nota quedó en segundo (o incluso más atrás) lugar. Ahora que se siente mejor, puedo retomar.

Mi hijo Tony es un absoluto fanático del Submarino Amarillo de los Beatles, le gusta la canción –así que le regalamos el disco en Navidad-, la película y el objeto en sí mismo. Cuando se baña de tina tiene un submarino que es amarillo y a cuerda, aunque no es precisamente el de los Beatles, con el que juega.

Y cuando yo terminé de hacer un cosy*, insistió en que quería sacar el apliqué de tela que había hecho con el perfil del submarino. Así que se me ocurrió hacerle uno de trapo. Nada difícil, dos pedazos de tela iguales, cosidos entre sí y rellenos con algodón siliconado. Excepto por el tamaño, como yo no quería un nuevo juguete de grandes dimensiones desordenando por todos lados del departamento, lo hice bastante pequeño. Pero coser en puntadas tan pequeñas y dar vuelta la tela con esos intrincados diseños de tubos, fue una tarea ardua.

Sin embargo, Tony quedó feliz, aunque ahora quiere otro de color azul con estrellas, que es el patrón del apliqué del cosy. Con un poco de suerte se le olvidará, ¿cierto?

* Solo como nota, un cosy permite mantener la tetera con el té caliente. ¡Me gustan!

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Bordados

bordado00La semana pasada volví a trabajar después de unas cortas vacaciones que pasamos en casa. Así que volver a la rutina me desconectó un poco de la escritura. Más bien, me concentré en la lectura, devorando (es la palabra indicada) el libro de Jeanette Winterson ¿Por qué ser feliz cuando puedes ser normal?, del cual escribiré próximamente, ojalá esta misma semana.

Mientras tanto, va una nota sobre lo cotidiano. En la crianza de mi hijo Tony, he querido mantener algunas cosas en el lado de lo orgánico, en vez de ser una madre envasada. Por eso, por ejemplo, le hacía su papilla y cosí las sábanas de su cuna. Hace poco nos mudamos de departamento, y decidí confeccionar yo misma los cuadros para su pieza. Terminé uno y estoy dedicada al segundo; ambos combinan costura y bordado. El que pueden ver en las fotos es el que ya está terminado. Opté por escribir su nombre, porque me gusta que ame las palabras y es algo que quiero seguir inculcándole. El osito que aparece lo había bordado también en una de las sábanas que le hice.

El bordado en proceso.

El bordado en proceso.

El que estoy haciendo ahora es con un autobús de dos pisos, de esos que se ven en Londres, le encantan. Mi hermana Miranda estuvo el año pasado en la capital inglesa y le trajo de regalo a Tony un libro en forma de bus llamado My first London bus. Se ha convertido en uno de los favoritos de Tony, así que lo leemos constantemente, en inglés y en español.

Me gusta bordar y a lo largo de mi historia, le he dedicado el tiempo que he podido, a veces con más empeño que otras, por supuesto. Y tratando de unir el bordado con las letras, me puse a pensar en algunos ejemplos. Por supuesto, saltan a la mente los personajes en novelas de Jane Austen, por cuanto el bordado era una de esas actividades que se esperaba de las mujeres. Pero además encontré esta novela gráfica que se llama Bordados, de Marjane Satrapi, la misma autora de Persépolis. No lo he leído, ni siquiera sabía que hubiera sido publicado. Sin embargo, por lo que he revisado, más que tratar sobre el bordado propiamente tal, trata sobre el cotilleo, al mostrar a seis mujeres iraníes que durante las tardes se juntan a tomar el té y contar sus historias. En inglés y en francés, bordar (embroider y broder respectivamente) no solo se utiliza para los adornos cosidos, sino también para el embellecimiento de los relatos, así que supongo que el bordado y la literatura sí están conectados.