Manuel Peña, Loly & Bernardilla y el collage

Esta es la portada de La mujer de los labios rojos, de Manuel Peña Muñoz.

Esta es la portada de La mujer de los labios rojos, de Manuel Peña Muñoz.

Esta semana recibí el libro La mujer de los labios rojos (Editorial Catalonia). De la recepción me avisaron temprano que había llegado un paquete, y con mi hijo Tony bajamos a buscarlo. Le encanta ir a buscar libros a la recepción del edificio y después abrirlos en la casa. Es como descubrir un tesoro. A mí, además, me encanta que a él le gusten los libros, todos, con o sin ilustraciones, gordos y delgados. Volviendo al libro que me llegó esta semana, es una nueva publicación de Manuel Peña Muñoz. Hace muchos, muchos años, cuando trabajaba como periodista muy mal pagada, tomé un seminario sobre literatura infantil en el Centro Cultural de España. El profesor que lo dictaba era Manuel Peña.

No está de más decir que le tengo mucho cariño, ya que ese seminario fue parte del camino que me alejaba del periodismo y me llevaba a las letras. El año pasado volví a tomar un  seminario con él, lo que me vino muy bien, teniendo en cuenta que estaba comenzando a escribir mi esbozo de proyecto de tesis y a decidir que tendría que ver con infancia. Por supuesto, infancia en la literatura no tiene necesariamente que ver con los llamados libros para niños, pero sí son parte de mi panorama más amplio.

Ilustración interior del libro. Las ilustraciones son de Loly & Bernardilla.

Ilustración interior del libro. Las ilustraciones son de Loly & Bernardilla.

En fin, todavía no he leído el libro, porque acaba de llegar esta semana, tengo otros textos en carpeta y, además de estudiar para el doctorado, estaba terminando de leer American Visa de Marcelo Rioseco, cuya reseña debería aparecer hoy viernes (¡apareció!). Pero sí me dediqué a ver las lustraciones, que son de Loly & Bernardilla. Y es de eso que me gustaría escribir en las siguientes líneas. Las ilustraciones le dan el tono al libro como objeto y ayudan a introducirse en una historia incluso sin haberla leído aun.

En la portada se ve un collage formado por ilustraciones, fotos y textos manuscritos. En una de las fotos puedo reconocer fácilmente al mismo Manuel Peña, aunque de niño; y según la lectura de los comunicados de prensa, los textos manuscritos son de hecho cartas pertenecientes al autor. No me extrañaría que otros de los elementos que aparecen en el collage de la tapa sean recuerdos del escritor, como la ficha de la oficina salitrera Santa Laura que allí aparece. En el collage priman los sepia, pero también algunos acentos en un rojo coral que se mantiene en el resto de las ilustraciones del libro. Como decía, dan el tono romántico, antiguo, pero no muerto, de una historia del norte chileno, del pasado, pero muy viva en el recuerdo. También habla del hecho de que el relato, aunque ficticio, tiene vínculos biográficos con el autor. En la portada me llama la atención que el collage esté pegado con scotch a la página, lo que me hace pensar en scrapbooks, en libros de recuerdos, diarios de vida, lo que aumenta el factor vivencial presente en las ilustraciones.

Loly & Bernardilla han trabajado el collage digital no solo en este libro, pero la forma en que tomaron los recuerdos e imágenes de Manuel Peña, les dieron forma y los recrearon, relata también una historia. Son hermosos y motivan la lectura del libro, lo que haré en los próximos días. Mientras tanto, les dejo un video con la presentación del libro.

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