Cenizas

A propósito del Pancake Day, panqueques hechos en casa.

A propósito del Pancake Day, panqueques hechos en casa.

Hoy es Miércoles de Cenizas, el día con que se inicia el período de Cuaresma para los católicos. Es una etapa a la que se pondrá fin con la Semana Santa y el Domingo de Resurrección.

Tengo varios recuerdos de pasados Miércoles de Cenizas. En uno de ellos, estaba con mis padres y hermanos en un hotel de Miami, pasando unas de las mejores vacaciones que tuvimos como familia. Claro, habíamos conocido a Mickey Mouse, pero además esas hermosas y tranquilas playas en que nadábamos… fue inolvidable. A pesar de que la iglesia pide que sea día de abstinencia, comimos unos mini hot dogs. De hecho, estábamos comiéndolos cuando me di cuenta el día que era, ups.

Tengo un segundo recuerdo, también internacional. Estaba en Bournemouth, Inglaterra, estudiando inglés. Allá al día anterior al Miércoles de Cenizas se le llama Pancake Day, lo que quiere decir es que se comen panqueques. Por supuesto, tiene que ver con comer lo que durante la Cuaresma estaría prohibido, los panqueques serían entonces una última indulgencia antes de comenzar un período de privaciones. Yo me alojaba con un matrimonio muy agradable, los señores Dean, y ese día, la señora Dean hizo varios panqueques que comimos a la inglesa, es decir, con azúcar y limón. Estaban exquisitos, aunque debo admitir que los prefiero con una rica mermelada o con miel, no soy fanática de los rellenos con manjar.

Es extraño tener estos recuerdos que no hacen referencia a la cruz que marcan con cenizas en la frente de una durante la ceremonia religiosa, aunque también me vienen a la mente muchos momentos así, aunque más bien similares, hermosos, pero me cuesta identificar de cuándo son o qué circunstancias los rodearon. Supongo que los recuerdos tienen mucho de cenizas también, se los lleva el viento.

No había pensado en escribir sobre el Miércoles de Cenizas hasta que vi en Facebook que Tercera Cultura había publicado la quinta parte del poema “Ash Wednesday” de T. S. Eliot, que comienza “Si se perdiera acaso la palabra perdida…” o en inglés “If the lost word is lost…” Hermoso poema, me gusta especialmente cuando ya casi al final dice: “Teach us to sit still / Even among these rocks”. (Pueden leer el poema completo, en inglés, aquí).

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