Presentándome

blog01Hace pocos meses concluí, entregué y defendí mi tesis para optar al grado de Magíster en Letras mención Literatura. Realicé una lectura del poemario El sol mira para atrás. Antología personal de poesía y prosa de Delia Domínguez a partir de lo que llamé una escritura de mujeres feminizada, concepto al que llegué gracias a las lecturas de un variado grupo de mujeres, desde Hélène Cixous a Nelly Richard. Mi aproximación a ese texto fue también personal, tanto al leer los maravillosos poemas de Delia Domínguez, como al escribir la tesis. Y fue personal no solo porque partí de mi experiencia, como mujer y madre, también por supuesto como lectora, sino porque busqué plasmar esas experiencias en mi texto. Lo encontraba fundamental, teniendo en cuenta el carácter tan íntimo de las poesías de Delia.

Para ser honesta, no era la primera vez que lo hacía. En mi primera aproximación escrita a la obra de Jorge Teillier –antes solo lo había leído por el placer de leerlo y no para analizarlo-, también expuse mi experiencia personal, relatando un quehacer cotidiano para mí: hacerle de comer a mi hijo. Resultó algo natural, por cuanto lo que estaba buscando en Teillier eran precisamente sus alusiones a la comida, aunque sin quedarme en el aspecto superficial, sino buscando aquellas que fueran metáforas o imágenes de otro tipo de reflexiones de carácter más profundo.

Leer desde la experiencia y plasmarlo en un texto estaba también presente en un maravilloso libro que me prestó un profesor, titulado The Intimate Critique. Autobiographical Literary Criticism, en que una serie de académicos e investigadores abordan obras y autores desde un punto de vista autobiográfico, o plasmando su experiencia en los textos, mostrando que fue clave para abordar textos y reflexiones. Lo he leído varias veces, porque siento que esa es mi manera también de aproximarme al ejercicio crítico. En este texto encontraba trasfondos teóricos, pero mi intuición ya se había ido por ahí, cuando en mi curso de Crítica Literaria de la Licenciatura de Estética, abordé el cuento Fantasías de Alejandro Zambra desde el recuerdo de mi primera gran mudanza desde Iquique a Copiapó cuando era una niña (esa crítica impresionista está ya publicada en el blog, pueden verla aquí).

Había comenzado ya este blog, con algunos de los textos que iba escribiendo, pero me di cuenta que entre ser madre, estudiante, y profesional que trabaja, el tiempo se me escapaba y que utilizar el mismo lenguaje académico más crudo me cansaba si quería aplicarlo a algo que estaba iniciando por cuenta propia. Así que con este cambio de blog, desde Plaza Literaria a Bueno, bonito y letrado, mi interés es hacer justamente eso que quiero imbuir en la práctica académica: incluir la experiencia, la autobiografía, en vez de esquivarla, como si cuando una escribe no tuviera género ni preocupaciones ni emociones. Así que bienvenidos nuevamente.

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